TRABAJO DE INVESTIGACIîN SOBRE EL CERAMISTA

NEIL TETKOWSKI

 

Ana Milagros Trujillo Trujillo

 

BIOGRAFêA

 

            Nacido en Buffalo en el estado de  Nueva York en el a–o 1955, Neil Tetkowski desde ya muy peque–o comenz— a sentir gran fascinaci—n por diferentes culturas. El artista pas— la mayor parte de su ni–ez viajando por MŽjico, Estados Unidos e incluso Europa. En 1960 sus padres viajaron hasta Italia (Siena) cuando ten’a tan s—lo cinco a–os, y all’ pas— dos a–os de su vida. Con tan s—lo ocho a–os, ya hab’a cruzado el Atl‡ntico tres veces y hab’a visitado m‡s de veinte paises. Estos primeros contactos con otras culturas le dejaron una huella inborrable. Tetkowski actualmente genera obras que traspasan las fronteras  entre diferentes culturas.

            Se gradu— en Bellas Artes en el a–o 1977 en el New York State Collage of Ceramics en la Alfred University, consiguiendo tres a–os mas tarde un master en Bellas Artes, en 1980,  en la Universidad Estatal de Illinois. Tras obtener esta titulaci—n estuvo impartiendo clases en la Universidad de Denison, en Ohio, hasta 1983. Durante los cuatro a–os posteriores, trabaj— como ayudante del profesor de arte en otra universidad, en la Estatal de Bœfalo. Desde 1993 hasta 1999 en la Escuela de Dise–o Parson. Actualmente Neil Tetkowski, vive en Manhattan y es profesor de arte en la universidad de Kean, en Union; Nueva Yersey. Se trata de su ciudad actual de residencia donde podemos encontrar su estudio, una vieja construcci—n de ladrillos que fue en el pasado una f‡brica de carruajes de caballos.

                        Su carrera como ceramista abarca m‡s de veinte a–os. Artista independiente desde 1978, comienza sus muestras cer‡micas en galer’as de arte en 1980, en la Universidad Estatal de Illinoise, lugar y a–o en el que consigui— su M‡ster en Bellas Artes. A la muestra le dar’a el nombre de ÒNormalÓ. En 1981, entrar’a a formar parte de los miembros de la Academia Internacional de Ceramistas con sede en Suiza que cuentan con prestigiosos ceramistas de la  talla de la norteamericana Betty Woodman, y los espa–oles Arcadio Blasco y çngel Garraza entre otros. Esta academia es la principal organizaci—n de ceramistas que representa los intereses de estos a nivel mundial. Adem‡s de presentar la cer‡mica contempor‡nea  en su m‡s alto nivel como uno de sus principales objetivos, trata de mantener el contacto entre ceramistas, galeristas y coleccionistas, as’ como alentar la cooperaci—n cultural a travŽs de la cer‡mica por todo el mundo. Un a–o mas tarde,  bajo el t’tulo de ÒNine Ceramic ArtistsÓ, expondr’a sus obras de manera colectiva con un grupo de nueve artistas selectos en la  Garth Clark Gallery, Los Angeles. Desde entonces ha realizado numerosas exposiciones tanto colectivas como individuales por Estados Unidos y diferentes lugares del mundo( Estocolmo, Tokio,etc.). Entre las exposiciones que ha realizado en estos œltimos a–os de su carrera art’stica, la realizada en Desbrosses Gallery, Nueva York, en 2005 bajo el nombre de ÒLook Back 75«05«Ó (retrospectiva) y la realizada tambiŽn en Nueva York en el 2006 en el HPGRP Gallery Nueva York a la que llam— ÒCubaÓ, se pueden aœn visitar de forma virtual a travŽs de diferentes p‡ginas web. En  la primera de ellas hace una reflexi—n de sus a–os de carrera presentando trabajos realizados desde  1975. La segunda, es una colecci—n de escultura cer‡mica, collages y diversas fotograf’as que reflejan su visi—n pol’tica sobre Cuba.

 

                       Pero no estamos ante un ceramista entregado œnicamente al rinconcito de su taller, sino que ha compatibilizado su labor como educador con sus ambiciones art’sticas. Ha participado en  al menos 50 conferencias y seminarios por diferentes partes del mundo,Estados unidos, Canad‡, Jap—n,Europa.  Muchas de sus obras han sido portada de revistas cer‡micas prestigiosas. Citaremos algunas de ellas como son ÒRevista Cer‡micaÓ (publicaci—n espa–ola), ÒCeramics MonthlyÓ y ÒAmerican CeramicsÓ (publicaciones norteamericanas), ÒKeramik MagazinÓ (publicaci—n alemana, ÒLa Ceramique ModernÓ (publicaci—n francesa); Muchos autores tambiŽn deben su agradecimiento a las aportaciones realizadas por este artista en libros espec’ficos de cer‡mica tales como , Hsiung Shih Art Monthly, "Neil Tetkowski," by Liou Chen -Chou, pp. 115-117 (Chino) 11/84, Hono-o -Gijitsu, "Neil Tetkowski," por Hideto Satonaka, pp. 102-109 (JaponŽs) 10/85,Ceramics: Art & Perception #14, "Clay, Steel, Confrontation and Concern," por Manya Fabiniak.

             Su gran preocupaci—n por los intereses culturales, pol’ticos, sociales y medioambientales del mundo en el que vivimos, le condujo a la fundaci—n del Common Ground Worl Proyect. Organizaci—n no gubernamental que utiliza el arte y la educaci—n como medio para poner el centro de la atenci—n en diversos  aspectos de la tierra. En 1997, Tetkowski present— este hermoso concepto a diferentes oficinas de las Naciones Unidas. Se trataba de recoger muestras de tierra y arena de 188 paises pertenecientes a la Uni—n Europea y  reagruparlo dentro de una œnica arcilla con la que formar una escultura. En un par de meses fuŽ aprobado por el Departamento de Econom’a y Asuntos Sociales de las Naciones Unidas. Un gran esfuerzo fue necesario para coordinar, motivar y reclutar a miles de personas de todo el mundo para extraer tierra de su propio pa’s y mandarla a Nueva York. El monumento, s’mbolo de colaboraci—n y uni—n entre diferentes culturas puede hoy en d’a verse en la misma sede de las Naciones Unidas de Nueva York, un enorme mandala que fuŽ finalmente instalado en el a–o 2000. Tal y como expresa el propio Tetkowski en una entrevista realizada el mismo d’a que esta escultura fue finalmente colocada en el pabell—n de visitantes del edificio de las Naciones Unidas, "The Common Ground World Project highlights the importance of world unity. The process of creating the world clay and the sculpture itself will reflect our shared relationships of interdependence. By using clay from every country in the world, we are symbolically demonstrating how diverse people must share the Earth's limited resources in a cooperative way that benefits not only ourselves, but future generations as well. For the first time all nations are participating together equally. ", es decir manifiesta el simbolismo del monumento que implica la interdependencia entre diferentes culturas  y la importancia de esta colaboraci—n para futuras generaciones.

            Para acercarnos  a su obra lo podemos hacer a travŽs de unos treintenta y cinco museos repartidos por una docena  de pa’ses del mundo que exponen de forma permanente parte de su legado. La mayor’a de ellos situados en el estado de Nueva York (Burchfield-Penney Art Museum, Buffalo; Castellani Art Museum, Cataratas del Niagara; Everson Museum, Syracuse; Museum of Contemporary Arts , ciudad de Nueva York; Museum of Contemporary Arts and Design, ciudad de Nueva York; etc.), por tratarse del estado norteamericano en el que reside y donde lleva a cabo la mayor parte de su trabajo. Pero si fuesemos a Jap—n (the Museum of Modern Art in Tokyo), Alemania, Italia, Suiza, Inglaterra( the Victoria and Albert En Londres)etc. tambiŽn tendr’amos la oportunidad de contemplar su trabajo directamente.

            Mente inquieta, en estos œltimos a–os de su vida nos ha sorprendido con la creaci—n de proyectos cada vez de mayor escala que giran alrededor del mundo y que hacen que todos nos movamos, sin distinci—n de edad ni raza. Es a travŽs de proyectos como The Common Ground Word Project (2002) y The Kanawaza Project, (2003), donde la idea de globalizaci—n puede ser claramente redefinida. Evolucionar nuestro concepto de globalizaci—n de una mera forma comercial hacia algo mucho m‡s espiritual y creativo. Como Žl mismo ha afirmado reiteradamente, nuestra habilidad de crear y sentir emociones a travŽs del arte es algo que nos transforma. Caracter’stica innata al hombre, puede atravevesar cualquiera de nuestras autoimpuestas barreras. Su trayectoria sigue abierta. DejŽmonos llevar por su obra.

 

 

 

 

 

 

 

                    DESCRIPCIîN

Neil Tetkowski comienza a sus tempranos veinte a–os  a crear cer‡mica a la manera del tambiŽn norteamericano Peter Voulkos, considerado como el padre de la cer‡mica moderna norteamericana. Catalogado por algunos cr’ticos como su heredero, las coincidencias en su trabajo son b‡sicas si consideramos en detalle las obras de ambos autores. En la dŽcada de los cincuenta, hay que destacar la influencia de los abstractos, la ruptura con el pasado de Peter Voulkos, hace que el complejo de inferioridad que, segœn algunos cr’ticos ten’a la cer‡mica, comienzara a diluirse. Peter Voulkos es una figura clave para comprender la cer‡mica contempor‡nea americana y mundial. Su obra pasa de ser funcional, cer‡mica-volœmen (espacio contenido) a una forma cer‡mica como masa. Conforme van pasando los a–os, se impone paulatinamente el concepto ÒVessellÓ (vasija-obra de arte). El ÒVessellÓ es una bœsqueda de la idea, el concepto y no una realidad cer‡mica.  La idea, concepto, es lo m‡s importante; el concepto se modela igual que antes se modelaba el barro. Este fen—meno es paralelo a otras artes pl‡sticas. Se pone m‡s Žnfasis en el evento que en la ocasi—n, en la fuerza del movimiento y la captaci—n de un momento que en el poder perpetuo en peso e inmortalidad, la metamorfosis del significado en vez de la eternidad de los s’mbolos. Entre los artistas m‡s destacados dentro de este movimiento-concepto ÒVessellÓ podemos citar al protagonista de nuestra redacci—n, Neil Tetkowski y su ÒantecesorÓ Peter Voulkos.

 

               Los trabajos iniciales de cer‡mica de Tetkowki est‡n verdaderamente llenos de expresi—n y abstracci—n, pero las similitudes con Voulkos acaban ah’. Tetkowski, se diferencia de Žste en que, con gran sensibilidad, a–ade color a la ecuaci—n visual y tambiŽn un sentimiento de profundidad ilusoria  que Žl mismo puede llamar ÒpropiaÓ. En cer‡mica esto requiere un proceso combinatorio entre fuego y materiales.

 

            Al igual que Voulkos, Tetkowski comienza realizando piezas de formas redondeadas (formas que ser‡n recurrentes a lo largo de toda su obra).   Piezas con forma de cuencos con labios metidos hacia el interior de la pieza,  moldeadas primeramente a torno, que a continuaci—n ir‡ alterando, rompiendo, deformando, volviendo a montarlas. Se podr’a decir, que en estos primeros Tetkowski hace un estudio de las formas, libera las formas. El material est‡ usado como arquitectura, no como tierra. Se trata de geometr’a, ‡ngulos, y no formas org‡nicas. Es el caso de obras de finales de los ochenta como Kinetic Form, Nocturnal Sail , Mythos y Vertical Fall ( Žsta œltima es la forma de un cono que parece un disco con  un amplio borde que se ha vuelto al revŽs), que se acercan a este concepto de ruptura de formas. Sin embargo, observando detenidamente otras de sus cer‡micas-esculturas de la misma Žpoca, tambiŽn encontramos Òformas purasÓ, que podr’amos considerar que se acercan m‡s al llamado Òcaos controladoÓ.

           

El material utilizado en estos primeros trabajos, es arcilla de baja temperatura ya que como Žl mismo declara ÒHigh fire is very up tight looking. The clay shrinks when it is fired high and the clay does not keep the fresh look of wet clayÓ; es decir, el aspecto que Žl desea conseguir con sus obras no se consigue usando barro cocido a alta temperatura, porque tiene un alto porcentaje de encogimiento lo que le confiere un aspecto tenso, sin elasticidad, elimin‡ndose por completo la frescura del barro hœmedo. ÒIndustrial objects of iron and steel conflict with the earthy, environmental reference of clayÓ dice Tetkowski al referirse a estas piezas cer‡micas, Tetkowski crea de esta manera una tensi—n entre la estŽtica natural de la arcilla y su hist—rico origen de objeto encontrado.

Los acabados cer‡micos de esta serie de piezas, tambiŽn son significativos. Se remonta a la antigua tŽcnica griega conocida como terra sigilada, que significa Òtierra selladaÓ, segœn la cual  se aplica un depurado barro l’quido a la superficie de la pieza antes de someterla al calor del horno. Tetkowski ha modificado esta tradici—n a–adiŽndole vapores salinos dentro del horno en funcionamiento. Como resultado unos acabados llenos de vida, luminosidad, estallidos de color que evocan en muchas ocasiones la apariencia de volcanes en erupci—n, la tierra ardiendo, fundidos los materiales bajo el control del fuego. Al fin y al cabo, lo que se hace con la cer‡mica desde hace miles de a–os.

 

Centr‡ndose en el impacto de las grandes transiciones que ha sufrido la naturaleza bajo el dominio del hombre, Tetkowski contrasta lo natural y lo sintŽtico, el pasado y el presente. Cada trabajo es una met‡fora del mundo f’sico, de la tierra, reflejo de un mundo etŽreo. ÒClay is earthÉ..what could be betterÓ, si el barro es tierra, quŽ mejor que utilizarlo como met‡fora del mundo.

 

A partir de los noventa, Tetkowski claramente evoluciona hacia una senda m‡s conceptual. Performances, eventos, proyectos multiculturales, marcan la l’nea de trabajo de su progresi—n art’stica.  Utiliza performances con barro para expresar y recopilar su coreograf’a personal del arte en acci—n. Trata de hacer del arte el hilo conductor de  transmisi—n educacional,  de intercambio cultural para estrechar v’nculos entre diferentes pueblos, con el barro como medio , s’mbolo de la tierra donde todos vivimos. Como afirma el mismo Tetkowski en uno de los intercambios de informaci—n mantenida con el artista,  ÒI got involved in art with a political spin because I needed to respond to the world around meÓ, es decir, su implicaci—n art’stica dentro de los asuntos geo-pol’ticos del mundo, surgen en Tetkowski como una necesidad. ÒArt can be very powerful. The problem seems to be that most of us artist types are so independently minded that we don't unify so well. When we do, great things can happenÓ, comenta sobra la necesidad de uni—n entre aristas, ya que el arte puede llegar a ser muy poderoso.  

 

            Con la  guerra del Golfo PŽrsico, en Febrero 1991, tiene lugar en Bœfalo, Nueva York una performance llevada a cabo por Tetkowski que culmin— en un disco de bronce titulado Ground War (La guerra del suelo). . El artista incorpor— s’mbolos de las tres culturas implicadas en la Guerra del Golfo: Un crucifijo, la estrella de David, y las palabras  que dan t’tulo a la obra escritas en ‡rabe. TambiŽn se incrustaron piezas de armamento. Este performance pœblico, ten’a un aspecto temporal sobre el cual tetkowski proyectaba su propia presencia f’sica en la obra. Su implicaci—n directa con el proceso del barro lleg— a ser tan significante como el el propio objeto de arte creado.

 

            A travŽs de la creaci—n de este objeto ante una gran audiencia, Tetkowski fundamentalmente esperaba empujar la din‡mica hacia el arrojo del objeto cer‡mico.  Su objetivo, profundizar en el nivel de cociencia del observador para mostrar c—mo nos relacionamos con la guerra. Tetkowski desafi— ala audiencia, extiendiendose as’ los par‡metros de su pensamiento. Para Tetkowski, la performance fuŽ llevada a cabo para expresar su involucraci—n emocional en las crisis que siguen su curso, todas las crisis de la humanidad...hombres dispar‡ndo a hombres....Las injusticias que los seres humanos  hacen sobre  s’ mismos no ha acabado (Òas a means to express my emotional involvement regarding the ever ongoing crisis, all the crisis of humanity... man shooting man... The injustice that human beings do to each other is not over. Yesterday it was Kuwait, today it is Sri Lanka, Liberia, the Sudan, Kashmir and 40 other wars that are not front page newsÓ). Esta relaci—n entre performance y objeto lleg— a ser una noci—n clave para Tetkowski ya que unos cuantos de a–os m‡s tarde.

 

            Las huellas de las manos del gran violinista, Jacques Israelievitch, marcan el  relieve en Concertmaster (1991), un tondo de un  luminoso naranja con un remarcable acabado en terra sigilata. Esta pieza es la sombra de muchas de las huellas de manos que vendr‡n en sus trabajos posteriores. S’mbolo utilizado repet’damente por Tetkowski como im‡gen de la elecci—n.  La energ’a del artista, el movimiento y los gestos son grabados como huellas en masivos discos org‡nicos y formas colgantes. Incrustadas en estas exhuberantes formas naturalistas se encuentran fragmentos de la cultura urbana industrial, pinchos de hierro, tornillos, ganchos, etc.

 

            Como gran parte de los artistas cer‡micos, Tetkowski tambiŽn ha encontrado gran inspiraci—n en las artes japonesas. El rakœ no se encuentra dentro de su repertorio de tŽcnicas, sin embargo tanto la cermonia del tŽ como el arte Ikebana ( el arte floral japonŽs ). Prueba de ello son sus continuos viajes a Jap—n, estudios realizados en este pa’s, sus exposiciones permanentes (Museum of Modern Art, Kogeikan, Tokyo; Ohi Museum, Kanazawa, Jap—n; Suntory Museum Tokyo; City of Kanazawa, Kanazawa, Jap—n) y temporales.  Proyectos como Urban Ikebana, Industrial Ikebana (1996, performance) y Generation in Time (2003, Proyecto incluido dentro del Common Ground World Project) marcan este lazo de uni—n a una relaci—n que dura m‡s  de 20 a–os.

 

            Con Urban Ikebana (1996), es un proyecto de colaboraci—n entre tres artistas (kasuya, Tetkowski y la artista de performance Julia Mandle. Ikebana es un arte que depende de la m‡s exacta disciplina visual y espiritual. A travŽs de Ikebana, percibimos y examinamos nuestra relaci—n con la naturaleza y el arte. Ikebana sirve tanto de puente como de barrera entre naturaleza y arte. El maestro Akihiro Kasuya, compa–ero y colaborador con Tetkowski en este proyecto, trata de evocar en el espectador los mismos sentimientos que cuando escuchamos  una gran pieza de mœsica. La experiencia f’sica y sensual del sonido de la mœsica alimenta el alma. Del mismo modo, la experiencia ikebana puede llegar a ser puerta de entrada hacia una ampliada experiencia con la naturaleza, el arte y nosostros mismos.

 

            Para Neil Tetkowski, su arte consiste en transformar materia cruda (en su estado natural) en otro estado, inspirado en un sentido de alma y sensibilidad. Lo que emerge del horno son objetos que el artista llama Òdiary notations of art and eventsÓ es decir, anotaciones diarias de arte y eventos. Es el persuasivo y poderoso sentido del proceso lo que envuelve al espectador en estos trabajos energŽticos y musculares. En el tradicional Ikebana, prevalece algo similar. La selecci—n y colocaci—n de los diferentes elementos individuales, hojas, ramas, flores, etc. los transforman de naturaleza a arte.

 

            Para Kasuya  Ikebana no solo nos habla sobre la relaci—n entre arte y naturaleza, sino que expande su definici—n incluyendo a los seres humanos, sus creaciones, incluso la tecnolog’a. Un camino similar de exploraci—n sebre la naturaleza ha sido llevado a cabo todos estos a–os atr‡s tambiŽn por Tetkowski.

 

            En Urban Ikebana, un c’rculo de barro sin cocer domina el espacio. En este c’rculo se encuentra la bailarina, as’ como objetos encontrados,cuidadosamente seleccionados y dispuestos. La bailarina es transformada por el artista, su cuerpo se encuentra liter‡lmente y figurativamente, cubierto de barro crudo. En la galer’a, sobre los tres mandalas se encuentran suspendidos los arreglos ikebana combinando objetos naturales y los hechos por el hombre. El motivo del c’rculo, de la continuidad en la acci—n, invade la sala. Los ciclos de creaci—n y destrucci—n son sugeridos por la acci—n de la instalaci—n as’ como por los materiales usados por los artistas. Arcilla cocida y cruda, objetos de la naturaleza y objetos encontrados en la calle, y las acciones del proceso se dan conjuntamente.

 

            La forma ha pasado a ser una Òsegunda naturalezaÓ, revelada a travŽs de la acci—n espont‡nea. Al mismo tiempo, el espectadot es invitado a formar parte de este proceso, y a completar lo que se ha puesto en movimiento por los artistas. Yuxtaponiendo la naturaleza y el medio urbano, y record‡ndonos la unidad del proceso y el producto, se nos pide que consideremos nuestro propio role y responsabilidad en el mantenimiento del medio ambiente del cual nosotros tambiŽn formamos parte. Urban Ikebana, explora el arte como un proceso y como un artefacto, y celebra tanto el arte de la naturaleza como la naturaleza del arte.

 

            Con la entrada del nuevo siglo, Neil Tetkowski comienza una serie de proyectos que construllen nuevos espacios enfocados en c—mo los humanos estamos interconectados. En estos trabajos, el pœblico pasa a ser un simple espectador pasivo, a formar parte integral de la creaci—n a travŽs de algo tan b‡sico y universal como son las huellas de las manos. El artista, de esta manera, demuestra lo f‡cil que puede ser para los individuos dejar una marca positiva en nuestro medio ambiente y en nuestra conciencia colectiva.

 

            El Common Ground World Project es la respuesta a la pregunta formulada por Tetkowski, ÀQuŽ pasar’a si cogiŽsemos tierra de todos los pa’ses y las mezclasemos?.

 

            El Common ground world Proyect comenz— en 1998 como un concepto, un experimento en el que se cuestionaba c—mo las gentes del mundo entend’an la tierra, el planeta que todos compartimos. Tetkowski desaba tomar el concepto de mandala que tanto hab’a utilizado en sus trabajos privados, y transformarlo en un concepto pœblico: compartir una conciencia sobre lo que significa ser ciudadanos de este planeta. Par dar credibilidad a este concepto, se acerc— hasta las Naciones Unidas  con su propuesta para construir una escultura llamada The Wheel of Life: Common Ground Worl Mandala. Tras la exposici—n de la defensa de su proyecto , finalmente el Departamento de Asuntos Sociales y Econ—micos le condedi— su aprobaci—n. A partir de ese momento comenz— a contactar con los representantes de los 188 pa’ses pertenecientes a las Naciones Unidas para conseguir muestras de tierra de todos esos paises. Se tard— un a–o y medio en recoger toda esa tierra. No fuŽ hasta el 2002 que la presentaci—n del gigantesco mandala tuvo lugar. En relaci—n a este proyecto Robert C. Morgan considera que lo que falta en este mundo hoy en d’a es un sentido real de nuestra fisicalidad. Constantemente se nos bombardea con informaci—n, im‡genes digitalizadas, publicidad y espect‡culos mec‡nicos. Las im‡genes aparecen tan pronto como desaparecen. Tenemos la sensaci—n de que las cosas est‡n por poco tiempo. Existe una ausencia de estabilidad en nuestro mundo- no s—lo pol’tica y econ—mica, una transcultura que compartimos, de la que  todos participamos.

 

            En el 2000, antes de la creaci—n definitiva del gran mandala, Tetkowski realiz—  una instalaci—n con las tierras de los 188 pa’ses participantes. La llam— simplemente Installation One-Eighty-Eight . Sobre una plataforma de aluminio, 188 tarros de cristal, numerados hasta el 188,  en cuyo contenido pod’amos apreciar el color de cada una de las diferentes tierras del mundo.

 

            Sucesivas exposiciones siguieron a este proyecto, basadas en el mismo concepto. En el 2003, con Generation in Time del Proyecto Kanzawa, Tetkowski vuelve a crear un mandala, esta vez con forma de espiral abierta y con la incrustaci—n de 100 manos de ciudadanos de la ciudad japonesa de Kanzawa y ciudadanos americanos que se desplazaron a tal efecto hasta el pais asi‡tico. El mandala, esta vez representa un reloj que se ha parado con las huellas de 100 diferentes personas, entre 1 y 100 a–os dispuestas cronol—gicamente, con el centro sellado por la marca de la mano de la peque–aYui Ishigaki de tan s—lo un a–o de edad. Como si se tratase de una fotograf’a familiar, de una gran familia. A pesar del caracter est‡tico de las marcas, Tetkowski afirma ÒEven though the portrait is static, the people keep moving and changing Ò, las personas se siguen moviendo y cambiando. Es una met‡fora de nuestra experiencia en el tiempo. El di‡logo entre las diferentes culturas es lo que hace a la pieza realmente importante.

 

            Este proyecto transciende nuestras barreras de edad, pol’ticas, de lengua y raza para encontrar un verdadero Òcommon groundÓ (suelo comœn) para todas las personas.

 

            Tras varios a–os consecutivos desarrollando este concepto, Tetkowski, en su œltima exposici—n en el 2006, refleja su toma de contacto con Santiago de Cuba y con diferentes ceramistas Cubanos y Norteamericanos en el Encuentro Internacional de Terracota del 2005. All’ surge la idea de realizar una exposici—n colectiva reflejando la visi—n particular de los artistas implicados sobre la actual Cuba. En 2006, se abrieron las puertas de forma simult‡nea a las exposiciones realizadas bajo el mismo nombre y concepto en Santiago de Cuba y San Francisco. La llamaron Beyond the Embargo y A pesar del Embargo. El objetivo principal: contraponer el arte a la pol’tica anticubana de Washington que desde 1961 mantiene bloqueada a la isla carbe–a. En la exposici—n, Tetkowski present— cuatro esculturas, doce fotograf’as y seis collages. Al igual que hace en otros de sus trabajos en Breadbasket , mezcla dos tierras diferentes, la de Cuba y Estados Unidos. Una bolsa de plata contiene una rodaja de pan realizado con el barro producto de esta mezcla.

 

            Por otro lado, en sus collages, aparecen recortes de art’culos del peri—dico llamado Granma (lleva el nombre del barco con el que Fidel Castro comenz— su revoluci—n), el peri—dico nacional, que Tetkowski utiliza para lanzar mensajes ir—nicos.

 

            No podemos olvidar otra de sus esculturas presentadas en esta muestra titulada Hour Glass en la que vuelve a repetir otro de sus  s’mbolos, la impresi—n de la  mano de un ni–o y la de un adulto.

 

            Tetkowski, a travŽs de su obra, de la simbolog’a de manos, mandalas, barro, arte activo (performances), terra sigilata, etc. quiere transmitirnos metaf—rica y espiritualmente, que todos somos parte del gran mandala. Al mismo tiempo todos somos parte de este material del mundo. Todos los procesos llevados a cabo para construir estos monumentos colectivos son importantes y necesarios para fortalecer el sentimiento de que todos estamos vivos. No somos  simplemente im‡genes digitalizadas, estamos vivos y somos parte de este mundo, parte de la sustancia f’sica de la tierra: el mandala del mundo.

 

 

 

 

 

 

CATçLOGO DE OBRAS

 

Primeros a–os, los 80, ÒVessellÓ

 


Blue Feather , 1987, 22" X 28", Ueda Gallery,  Tokyo


Mythos, 1988, 28" X 28", Ueda Gallery, Tokyo

 


 


Kinetic Form, 1988, 22" X 24", Ueda Gallery, Tokyo


 

 


Smoldering Blue, 1987, 20" Diameter, Ueda Gallery, Tokyo

 

 

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American Iron and Steel Series

 

 

 

 

Los 90. Cer‡mica conceptual

GROUND WAR


 


Ground War , Bronce, 1991, Di‡metro 40««

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Detalle de la performance Ground War

 

 

URBAN IKEBANA

 


 


Cristal, Papel, 2000 libras de porcelana sin cocer. NYC

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10 pies de di‡metro, arcilla cruda y bolsa de vinilo con agua

Adoquines, herramientas de hierro and arcilla sin cocer

 

 


 


Detalle del performance en la exposici—n de Urban Ikebana

 

 

 

Siglo XXI. La participaci—n del pueblo

 

COMMON GROUND WORLD PROJECT

 

INSTALLATION 188

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El Mandala del Common Ground, 2002, Naciones Unidas, Nueva York

 

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Boceto

 

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Detalle del montaje

 

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Detalle del cat‡logo que colabora para el Common Ground World Project


 

 


Generations in Time, Kanazawa, 2003

 


 

 


Boceto de Generations in Time

 

 

 

 

 

 

 

BEYOND THE EMBARGO


Breadbasket, 2006, varios barros, Cuba, EEUU

 



Desembarco, collage, 2006,Cuba

 

 


 


The Battle of ideas, collage, 2006, Cuba

 


 


Vamos bien, collage, 2006, Cuba

 

 


 


Star with Palm Leaves, collage, 2006, Cuba


 


Santero with Serpent, collage, 2006, Cuba

 

 

 


 


Alexis, Diego, Gars’a y Maestro Evaristo, fotograf’as, 2006, San Francisco

 

 

 

 

 

 

 

               OPINIîN PERSONAL

 

 

 

            Mi acercamiento a este particular ceramista fue mera casualidad. Cuando se propuso realizar este trabajo, no ten’a conocimientos de los ceramistas de vanguardia, ni tan siquiera de los que hace tiempo se hicieron un nombre en el mundo del arte. Tan s—lo conoc’a a mis profesores de cursos realizados anteriormente, pero el material no era suficiente. As’ que al igual que mis compa–eros, he tenido que indagar un poco hasta decidirme. Cuando me quise dar cuenta, todos los que me gustaban ya hab’an sido elegidos. Con Arcadio Blasco, sŽ que hubiese disfrutado de lo lindo.

            En f’n, el caso es que buscando entre revistas y a travŽs de p‡ginas web, di con el nombre de este Sr. Al adentrarme en su p‡gina web, ya me gust— su sonrisa. Una buena entrada. Y al conocer un poco su obra, me d’ cuenta de que hab’a aspectos en su trabajo que me resultaban muy curiosos.

            Si hablo de las formas estŽticas que realiza, de la primera parte me resulta atractiva la tŽcnica utilizada. ÀPodr’a decirse que en desuso?. Me refiero a la terra sigilata. No es muy comœn encontrar un ceramista hoy en d’a que utilice esta tŽcnica. Entonces me preguntŽ ÀPor quŽ?. Los acabados me parecen sinceramente espectaculares. En las fotos incluidas en el cat‡logo no he podido incluir las que realmente me gustan. Los colores llenos de matices y efectos que tan apreciados son para los que nos gusta este arte. Sin embargo, lo que realmente me impact—, fuŽ el concepto de su obra. Es muy comœn, segœn lo que he estado investigando, encontrar ceramistas que o bien trabajen el barro como si este fuese una piedra, construyendo capas, sin esos acabados que a Ana Tanto le gusta (jeje), a la manera escult—rica, olvidando completamente cualquier forma org‡nica o utilitaria; as’ como por otro lado tambiŽn abundan los ceramistas que se dedican a la alfareria y a investigar esos esmaltes que los har‡n diferentes. Por el contrario, Neil Tetkowski, me sorprendi— gratamente porque su obra conceptual es clara y se hace como necesidad de respuesta ante todo aquello que le parece importante. Me gusta mucho la met‡fora que aplica al barro como tierra. Aunque no es la primera vez que medito sobre ello, y tampoco es la primera vez que he escuchado a un ceramista hablar de esta simbolog’a. Ya que, uno de los encantos de trabajar con esta materia, al margen de cualquier bœsqueda estŽtica, es la conexi—n directa de las manos sobre una materia que est‡ ah’, en todos lados, en la calle, el campo, que nos alimenta, y que m‡gicamente se transforma en algo perenne, con tu sello personal, la marca de tus manos.

 

            Si bien la creaci—n del mandala, resultante del proyecto ÒThe Common Ground World ProjectÓ no me parece visualmente una obra bonita, lo que le ha llevado a ese proyecto, la recolecci—n de tierra de tant’simos pa’ses, la colaboraci—n de tantas y tantas personas por una causa comœn, y que su significado sea tan hermoso, me llena de emoci—n. Como Žl mismo me ha comentado en uno de los mails que nos hemos cruzado, los artistas tienden a moverse de forma independiente, quiz‡s por esa necesidad inherente de expresarnos que siente el artista y que responde a sus propios par‡metros. Pero, el arte tiene gran poder de divulgaci—n, y todo el mundo, comprenda mejor a peor las obras de arte y los movimientos art’sticos, se sienten movidos alguna vez por las conceptos expresados por los artistas, que son al f’n y al cabo comunes a todos nostoros.

 

            Entre sus obras me quedo con la de Cuba expuesta en el pasado a–o. Especialmente los collages. La imaginer’a es estŽticamente, y a mi parecer muy bonita. Siempre me han llamado la atenci—n la combinaci—n de muchos colores. Y por supuesto, una buena combinaci—n. De Ikebana, esa mezcla entre diferentes materiales, dispuestos suspendidos del techo, los blancos proyectando sus sombras en una tela tambiŽn blanca. Muy limpio. Y el barro, en su estado pl‡stico, sin cocci—n. Esas texturas me encantan, porque amo el barro crudo. Y por œltimo, la Installation 188, con los 188 tarros de cristal, mostrando los bellos colores que nos da la tierra de forma natural, sin colorantes. ÀSimple — complejo?.

 

            Tras el contacto establecido con Tetkowski, a quien tengo que agradecer profundamente la ayuda que me ha aportado para comprender de primera mano sus motivaciones, y con ello todo lo que circunda su obra; me he sentido casi obligada a realizar el trabajo de su obra, ya que no creo que sean muchos los artistas que se preocupen por complacer las inquietudes de estudiantes como yo. S—lo una persona con real vocaci—n a la ense–anza, a la comunicaci—n, al intercambio cultural, de gran bondad al fin y al cabo, detiene el reloj un momento para atender pacientemente las consultas ÒpersonalesÓ que una desconocida le hace.

 

         Quedo embelesada por el ingenio del hombre. Cuantas cosas diferentes, e iguales somos capaces de realizar. No me queda m‡s que decir que una vez m‡s he aprendido y disfrutado mucho haciendo este trabajo, a pesar de las noches en vela. ÁViva el camino del aprendizaje!